Medio Ambiente

Una caligrafía que deja huella

Si la fórmula de la Coca-Cola ha sido temas de leyendas y especulaciones desde 1886, las letras y colores que acompañan a la Compañía son famosas y súper reconocidas alrededor del mundo: en una época de bombardeos publicitarios, es difícil encontrar a alguien que no identifique el símbolo rojo con letras blancas y que al verlo no piense automáticamente en un vaso de burbujeante bebida.

Aunque se trata de una marca con más de un siglo, su logotipo casi no ha sufrido cambios y ha permanecido prácticamente idéntico desde su creación, cuando John S. Pemberton finalmente obtuvo la fórmula perfecta para su bebida y su amigo y contador, Frank M. Robinson, pensó que dos letras “C” se verían atractivas en cualquier anuncio: fue él quien le dio el nombre a la marca y le agregó la fuente cursiva más usada en la época, llamada Spencerian.

En 1887, a pocos meses de su estreno, el logo sufrió su primera, aunque pequeña, modificación: al extremo inferior de la primera “C” se le agrega la palabra “Trademark”, para indicar que se trataba de una marca registrada.

Entre 1890 y 1891 se produjo uno de los cambios más curiosos del logo, que adoptó una estética gótica con remates espirales. Pero este nuevo diseño no permaneció en las botellas por mucho tiempo.

En 1941 se adoptó el logotipo que más se parece al actual, con letras mucho más estilizadas.

A finales de los años ‘50 se decidió enmarcar el logotipo en una forma conocida como “cola de pez”, del color rojo que comienza a ser característico de la marca.

En 1969, un nuevo rediseño introdujo otro de los elementos fundamentales de la marca: la “ola”, una línea contorneada de color blanco cuyo nombre oficial es Dynamic Ribbon y que agrega dinamismo al conjunto. Su forma está inspirada en la famosa botella Contour.

El nuevo milenio trajo consigo nuevas ideas y propuestas. En 2003, el logo se hizo más real, añadiendo degradados y sombreados, además de una línea amarilla que acompaña a la ola blanca.

El 2007 hubo una vuelta a lo clásico. Se redujo la paleta de colores al rojo y blanco y se eliminaron los elementos superfluos, para focalizar toda la atención en la marca. Y al cumplirse 125 años, en 2011, se usó una imagen conmemorativa en la que el logo se encontraba inscrito en la silueta de la botella Contour.